
—No me sale.
El avión de papel cae junto a la mesa. Una punta se ha doblado y el niño lo mira con enfado. La persona adulta tiene ganas de responder enseguida:
—No pasa nada. ¡Está genial!
La frase nace del cariño, pero quizá no es lo que necesita en ese momento. Para él sí ha pasado algo: quería que el avión volara y no ha volado.
En esta guía veremos cómo acompañar esos pequeños tropiezos sin quitarles importancia y sin resolverlos demasiado deprisa. No se trata de encontrar una frase perfecta. Se trata de mirar, escuchar y ayudar a decidir si quiere parar, pedir ayuda o probar de otra manera.
Cuando algo cuesta, no siempre necesita ánimo rápido#
Ante un error solemos querer levantar el ánimo: «¡Muy bien!», «eres muy listo» o «seguro que puedes». A veces esas palabras reconfortan. Otras veces suenan lejos de lo que el niño está viendo.
Jennifer Henderlong y Mark Lepper revisaron estudios sobre los elogios y la motivación infantil. Su conclusión no fue que elogiar sea bueno o malo por sí mismo. Importan la sinceridad, el momento y aquello en lo que ponemos la atención. Un comentario puede ayudar cuando habla de algo que el niño puede comprender o cambiar. También puede pesar si parece una nota, una comparación o una expectativa que debe cumplir.
No hace falta prohibir el «muy bien». Podemos celebrar con naturalidad y, cuando algo se atasca, añadir una observación que demuestre que hemos mirado.
| Momento | Respuesta automática | Una alternativa más concreta |
|---|---|---|
| La construcción se cae | «No pasa nada» | «Vaya, se ha caído justo por el centro. ¿Quieres mirar qué ha pasado?» |
| El dibujo no queda como esperaba | «Pero si está precioso» | «No ha quedado como imaginabas. ¿Qué parte te gustaría cambiar?» |
| Pide ayuda enseguida | «Tú puedes solo» | «¿Quieres una pista o prefieres que hagamos una parte juntos?» |
Estas alternativas tampoco son un guion. A veces bastará con sentarnos cerca, reconocer el enfado o guardar el trabajo para otro momento.
Las palabras pueden dejar una puerta abierta#
Decir «eres muy inteligente» o «eres un artista» parece una buena forma de dar confianza. Sin embargo, cuando una palabra se convierte en una etiqueta, el siguiente error puede sentirse como una amenaza: si hoy no puedo resolverlo, ¿significa que ya no soy inteligente?
Varios estudios han explorado esta diferencia en tareas y edades concretas. No reproducen toda la vida familiar ni indican qué frase necesita cada niño, pero ayudan a entender por qué conviene hablar de lo que ha ocurrido sin convertir un resultado en un retrato de la persona.
Después de una dificultad
Quinto curso · seis experimentos
En los estudios de Claudia Mueller y Carol Dweck, el alumnado elogiado por su inteligencia perseveró menos después de fallar que quienes habían recibido comentarios sobre el esfuerzo.
La persona no es el resultado
5 y 6 años · situaciones representadas
Melissa Kamins y Carol Dweck observaron respuestas más negativas ante un contratiempo después de elogios dirigidos a la persona que después de comentarios sobre el proceso.
Lo que ocurre en casa
1 a 3 años · observación familiar
Elizabeth Gunderson y su equipo encontraron una relación entre los comentarios sobre acciones o estrategias y ciertas ideas posteriores sobre el aprendizaje. Era una asociación, no una prueba de causa.
Hablar del esfuerzo tampoco es una fórmula mágica. Si una tarea era fácil o el niño apenas ha empezado, «te has esforzado muchísimo» puede sonar poco sincero. Suele ser más útil nombrar algo concreto: una estrategia que cambió, una pregunta que hizo o la decisión de descansar antes de continuar.
Cuatro maneras de acompañar otro intento#
No hay que usarlas todas. Podemos elegir la que encaje con el momento y con lo que el niño nos está pidiendo.
Describe lo que ha pasado
«La torre aguantaba hasta que pusiste la pieza grande arriba». Una observación concreta ayuda a mirar el problema sin juzgar el resultado.
Deja sitio a lo que siente
«Da rabia cuando no sale como esperabas». No necesitamos apresurarnos a buscar el lado bueno. Primero podemos reconocer el momento.
Pregunta qué necesita
«¿Quieres seguir, prefieres una pista o lo dejamos para después?» Dar opciones sencillas permite que conserve parte de la decisión.
Propón un paso pequeño
Si quiere continuar, podemos fijarnos en una sola parte. No hace falta rehacerlo todo ni convertir cada intento en una lección.
Hay días con tiempo para observar y otros en los que debemos salir de casa. Podemos ser sinceros: «Quiero verlo bien, pero ahora tenemos que irnos. Lo dejamos aquí y volvemos después». Si se nos olvida, también podemos reparar y retomarlo más tarde.
Una actividad: tres intentos, una conversación#

Esta actividad permite comprobar cómo cambia un resultado cuando modificamos una sola cosa. Solo necesitamos tres hojas de papel y un espacio despejado. También puede hacerse con tres construcciones o tres dibujos.
Actividad guiada
Tres intentos para descubrir algo
Haz una primera versión
Conservadla aunque no funcione como esperabais. Es el punto de partida, no algo que haya que esconder.
Cambia una sola cosa
Mirad qué podría probar de otra manera. El niño elige el cambio y la persona adulta ofrece una idea solo si la necesita.
Comparad lo descubierto
Reunid las tres versiones sin ordenarlas de peor a mejor. ¿Qué cambió? ¿Qué os gustaría volver a probar?
No siempre habrá otro intento inmediato. A veces el niño preferirá dejarlo, pedir que terminemos juntos o volver mañana. Acompañar también consiste en respetar ese límite.
Cuando algo no sale a la primera, no necesitamos arreglarlo todo. Podemos quedarnos cerca, mirar juntos y ayudar a encontrar el siguiente paso posible.
Fuentes y metodologíaEstudios y lecturas de referencia4 estudiosConsultar
2002 The effects of praise on children's intrinsic motivation: A review and synthesisJennifer Henderlong y Mark R. Lepper
Psychological Bulletin · 128(5), 774–795 · DOI 10.1037/0033-2909.128.5.774
1998 Praise for intelligence can undermine children's motivation and performanceClaudia M. Mueller y Carol S. Dweck
Journal of Personality and Social Psychology · 75(1), 33–52 · DOI 10.1037/0022-3514.75.1.33
1999 Person versus process praise and criticism: Implications for contingent self-worth and copingMelissa L. Kamins y Carol S. Dweck
Developmental Psychology · 35(3), 835–847 · DOI 10.1037/0012-1649.35.3.835
2013 Parent praise to 1- to 3-year-olds predicts children's motivational frameworks 5 years laterElizabeth A. Gunderson, Sarah J. Gripshover, Carissa Romero, Carol S. Dweck, Susan Goldin-Meadow y Susan C. Levine
Child Development · 84(5), 1526–1541 · DOI 10.1111/cdev.12064
Cómo leer estas fuentes: Estos estudios analizan edades y situaciones diferentes. Orientan la reflexión, pero no determinan qué necesita un niño concreto ni sustituyen la atención a la relación y al momento.

